ahora no soy nada ni nadie, sólo puedo escuchar música tan fuerte como para asesinar cada recuerdo moviendo la cabeza. puedo componer notas, inventadas, tan malas como siempre, pero eso me tranquilizaría.
miércoles, 21 de julio de 2010
maldita
Frío azul, congelas en un instante perpetúo, las luces del agua de colores, colores que nadie nota, cuando pasa la rutina por el día. Prácticas complejas, que ni este día indistintamente frío, puede alterar, se transforman en abrigos de diario y en escalofríos de rutina, que nadie puede percibir. En el día a día siguen allí, quienes no tienen adonde ir. Ni este frío se lleva sus años indiferentes, rutina de siglos implacables, intrascendentes. Perversa que transformas todos mis días en un solo recuerdo, sólo la muerte puede contigo.
No debí haber leído, lo sabía. Ya no podré ser normal, por algún tiempo.
Cerré la tapa y volví, allá donde no he visto aún. Debí haber viajado leyendo porque no me di cuenta cuando llegué. Un viaje sereno y suave, junto a las palomas. Sin problemas ni infecciones. Camino por allá, donde no conozco aún. No puedo terminar de salir de aquí y llegaré tarde a clases. Porque por más que cierre las páginas, no puedo terminar de salir de aquí. Me miran raro o me siento observado. Debe ser porque hablo solo, en la ambigüedad del pensamiento o porque me persiguen personajes anticuadamente vestidos. Debo deshacerme de quien me observa y acallar a quienes me persiguen. Grito y corro, pero nada; siguen ahí, oscuros y penetrantes, aguardando. Saben que terminaré delatándome. Como sombras de colores, llaman la atención a mi alrededor y atraen miradas. Me cuesta entenderlas y más aún distinguirlas, se confunden en la inmensidad de las caras insípidas y los colores muertos. Que todo se vuelve un acertijo después de que el sol ha caído y el mundo muere corriendo a sus casas. El frío me mata y los mata. Poco a poco comienzo a olvidar donde estaba hace unos segundos y ya no puedo separarlos de entre el mural de la pared y la pintura del piso. Se congelan mis manos, mi nariz les quitó la vida desde las sombras. Que ya no puedo entender ni evocar el mundo que hace unos segundos era mío.
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