domingo, 29 de mayo de 2011

Hoy fuimos a ver los caballos. La casa donde estaban era gigante, pero estaba destruida y en las piezas que quedaban vivían más de 16 personas y todas sonreían sin razón. Hacía mucho frío y a las cuatro ya casi ni se veían las paredes escondidas entre la niebla. Fue un lindo día, casi ni peleamos.

Palomas en mi techo

No me puedo sacar el sonido de las palomas de la cabeza, es como si hubieran reemplazado a ese zumbido del silencio y ahora las escucho en todas partes.

miércoles, 25 de mayo de 2011

"aquí, lejos de la luz solar, debemos tomar la energía directamente del núcleo fundido de la tierra."

lunes, 23 de mayo de 2011

2020

Veíamos los techos de lata en una perfecta simbiosis con los árboles y el óxido. Desde allí todo se había abandonado a la resignación de un final irrevocable y al calor, excepto nosotros. La tarde pasaba lenta, dándonos la oportunidad de ver todo el cambio de tonalidad hasta llegar a aquellos rojizos que espolvorean recuerdos por los rincones. Habíamos sacado el tocadiscos al balcón y tomábamos cerveza mirando el sol, en desmedro de algunas nubes que explotaban en el horizonte y por entre los edificios. El balcón era como siempre lo soñé, a la altura de un tercer piso, dejándome ver terrenos destrozados y casas desoladas, pintado de un amarillo muy similar al de sus baldosas restregadas y tan fascinante como para no alcanzar a imaginar absolutamente nada más.
Soy cada día más pretencioso y eso que aún no me he atrevido a escribir nada.

viernes, 20 de mayo de 2011

Puedo un día no contestar los llamados o hacerme el dormido y al otro simplemente dejar de hablar, mas no logro desaparecer. Podría intentar moverme en las sobras o caminar por las paredes, recorrer el sur por las tardes o trabajar con otro nombre trasquilando ovejas, pero aun así no conseguiré esfumarme. Estoy amarrado y lo peor es que es imposible ver todos los nudos. Es irónico pensar que desaparecer va de la mano de existir, porque, desde mi punto de vista, ese instante cuando ya nadie me recuerde ni me busque, habré por fin logrado desaparecer para siempre, pero sólo hasta que alguien me traiga de nuevo a la vida.
Cuando volví a ser un pez comprendí todo, pero ilusamente creí que podría volver allí siempre.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está