En el bosque el dolor se convierte en un recuerdo vago de antaño, incluso se vuelve alegre, carente de un nombre que lo reconozca o de algún lugar en el espacio.
viernes, 22 de abril de 2011
¿tomamos café?
Hay recuerdos que trastornan, que hacen olvidar cualquier concepción anterior al mismo. Existen recuerdos que destruyen y construyen a su antojo los matices de algún universo, o de todos, y existen otros que inundan la vista, aun mirando directamente al sol. Conozco algunos por los que daría más que la vida y otros pocos que son la vida en sí; esos que te roban el aire, o el alma, de un suspiro y que te lo devuelven cuando ya todo ha estallado y ya nada vale la pena.
sábado, 16 de abril de 2011
Noche de baile
Me convierto en mi propia inercia, en una sombra de un recuerdo que busca iluminarse con fantasías. Esperando nada y mirando la hora y el día, calculando exactamente los segundos que llevo de abstinencia. Toco las canciones que ya conozco, una y otra vez, no para encontrar consuelo o compañía, sino buscando no enfrentar eso que desconozco y que tanto me aterra y me paraliza.
martes, 12 de abril de 2011
días y flores
Volvió del baño y trancó la puerta con el balón de gas, intentó tapar lo mejor que pudo las ventanas con las cortinas que tenía y de un tirón del cable de la luz apagó nuestro ojos.
La atmósfera se comenzó a teñir de colores de primavera, mientras nos confundíamos entre el mirar y el vivir. Olvidábamos épocas y compañías, incluso para qué habíamos subido al cerro, cuando un fruto estalló el encarnizado tiroteo. Los infinitos eternos del bosque cubrían mi cara de los impactos de los rasantes proyectiles. Recogí algunas balas que encontré de los años de la resistencia y otras de siglos anteriores, hice algunas señas para que me cubrieran y comencé a correr. Una vez que los disparos se hicieron más inminentes, las tres risas inundaron el bosque, como alguna vez lo habían hecho en otros días más verdes que estos; días que evocábamos involuntariamente con nuestras sonrisas.
Corrí y corrí sin parar, esperando que alguien me siguiera. Tenía ganas de reír. Ya no podía parar, en una carretera de un solo sentido buscaba el camino de regreso.
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