martes, 26 de octubre de 2010

sombras

No siento nada y no puedo ver mis dedos. No puedo alejarme más que de la punta de mi nariz ¿qué sentido tendría viajar acostado? Tocar guitarra en silencio escuchar mi voz; afónica de muerte. Veo sombras ajenas que me siguen incesantes, mientras vuelo por mi habitación, atado a la vida, por el cordón de mis zapatos. No puedo ser libre. Puedo verme, tomarme de las manos y viajar a la oscuridad sincera. Muerte de la carne, que se horroriza al paralizarse dormida, cuando la realidad se percibe siniestra. Entonces me despierto para gritar lo que se atragantaba en mi garganta, estrujando el aire. Me asustan los pasos; se acercan. Caminan a mi alrededor, escucho puertas chocar en el silencio. Busco vagamente a los responsables, mientras oscilan mis ojos inútilmente perdidos entre la noche. Mi propia respiración me estremece; se agita. Ya no entiendo cual fue la realidad.

domingo, 24 de octubre de 2010

Tripin

Viajar a dedo es como un paso eterno por la vida: te prueba. Naces ciego, parado estúpidamente tieso, en una carretera carente de sentido. No puedes ver nada, no sabes nada. Tienes miedo a todo; los ruidos te estremecen; los extraños te atormentan. Ves pasar, con tus ojos que no pueden ver, autos llenos de vida, veloces y automáticos. Te sientes menos, no eres nadie más que lo que llevas puesto. Pero la vida decide darte una oportunidad y ya no hay vuelta atrás; con tu primer auto aprendes a caminar, ciego aún, te cuesta trabajo aprender a hablar.
Viene una vida difícil y lo sabes, la niñez fue dulce, llena de sol y de verdes hermosos. El paisaje se ve por primera ves distinto, más sepia, más tuyo. Es distinto mirar por la ventana cuando sientes el viento; cuando no es tu auto; cuando todo es incierto. Entonces no existe ni un mañana ni un ayer porque el ahora es demasiado fuerte. Eres un niño.
Repentinamente corta tu infancia la realidad, el hambre o la desesperación, y con los problemas entras a la verdad; llegó la adolescencia. Muchos mueren, existe la muerte y es voluntaria y accesible. El juego de estar en el filo de la existencia puede ser largo o muy corto y depende del azar. La vida a veces puede ser muy dura y con cada segundo se hace peor y peor el hambre y la desesperación. Odias al mundo igual que un quinceañero rebelde. Pero sonríes una vez más y mueren junto con el odio, todos los existencialismo que te has planteado en ese relativo lapso de inseguridad, porque por fin la suerte está de tu lado otra vez; porque has decidido seguir viviendo.
Cansado ya maduro, entiendes porque todo ya tiene sentido. Mueren las dudas. Te has construido tu vida, y eres lo que fuiste en este día de sol. Conoces el camino. No existe el tiempo para cuestionarse, no es posible dudar. Aún tienes hambre, porque no todo está resuelto y aún asechan con una guadaña a cuestas los buses implacables, vestidos de negro asesino.
Por fin, muere con el sol, tu día y tu vida. Se apagan la verdad y las dudas. El sin sentido de recuerdos no es más que un sueño pasajero. Convergen todas las emociones a un final anhelado y completo; la muerte perfecta. Se acaba la historia de tu vida y todo se escapa de tus manos bajo tu control. Te ciega el sol entre las montañas o escondiéndose en el mar, mientras te quema el viento y el frío de infierno, mas nada parece real. No sientes nada además de lo que ves al cerrar los ojos. Cada viaje es una vida completa; una vida nueva. Cada día es una vida y una muerte. Se duerme el destino con la muerte del sol, que asesina tu día y tu viaje. Mañana será otro día, otras dudas, otro viaje. No puedes olvidar, nunca, que el sol te da la vida y también te la quita.

viernes, 22 de octubre de 2010

Caro 2/5

Una vez agradecí que no te hubieses transformado en una costumbre; apenas te conocía. Sabía que no debía aprender a vivir de ti y por esas divinidades del azar nunca alcancé a necesitarte. Nuestra farsa nunca pasaba de unos cuantos mensajes cobardes, que en el fondo contaban nuestra historia, ¡qué patético! No sabría decir que hubiese pasado si hubieses formado parte de mi día, pero definitivamente mi opinión de ti sería muy distinta.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Odio al mundo cada vez que escucho una canción que ya no me estremece. ¿Por qué todo se tiene que echar a perder? Todo lo mágico se revela y muere, como un rollo fotográfico expuesto al sol; como un secreto a voces en el tiempo. Estúpido mundo asqueroso de ilusiones y apariencias.

Sabía

Sabía que llegaría este día. Ya no tengo nada lindo que decir de ti, tampoco te odio; no siento nada por ti. Todo fue un error. Me arrepiento de lo que perdí y de en lo que me has convertido. Olvidé muchas cosas; me olvidaba del mundo a tu lado, pero no estoy aquí para decirte cosas lindas. Me di cuenta que no fuiste más que un anhelo de encontrar lo que no existe. No eres esperanza ni un final; tan solo el camino fácil de una búsqueda sin destino. Ya no te recuerdo aun cuando lo intento; por fin te has ido para siempre. Entonces se destruye con quien eres la realidad y eso te aleja. Te lo advertí en mis cartas, pero cuando las escribí mentía para salvarme, porque yo lo creía imposible. Ya no quiero visitarte en sueños; ya no lo intentaré más. No fuiste más que una burla del destino. Me arrepiento de haber estado en lo cierto. No eres ni la mitad de lo que eras, ya no eres nadie. No eres interesante ni entretenida, sólo te quedan tus lindas facciones. Me agrada, sí, saber que los peros eran verdaderos; incipientes enfermedades contagiosas, asesinas de la libertad. Sigo siendo yo; disminuido y nuevo. Al final, siempre tuve razón.
Ojalá vuelvas, te necesito para seguir con esto aquí plasmado y te lo debo todo a ti. Me gustaría recordarte para sentir que todo no fue en vano. Me gustaría poder escribir de ti. Me gustaría terminar lo que quise empezar. Tal vez cuando ya no te pueda ver te conviertas en un bonito recuerdo; cuando ya nada tenga más importancia que mirar el sol pintar las nubes al viento.

descanso

Durmiendo, entre alucinaciones y sueños, recorrí con nostalgia las calles de una Cuba que no recordaba. En momentos de lucidez despertaba para cambiar de escena. Conducíamos por las avenidas de algo que en otro momento parecía Providencia, manejando un bus sin asientos ni pasajeros; amplio y suave. Los edificios, que ahogaban las estrechas calles, se extendían por infinidad de manzanas, todos adornados en sus aceras por frondosos árboles, esos típicos de metrópolis artísticas. Creo que estábamos en Cuba porque ahí es donde me gustaría estar, pero esta vez era distinto; nostálgico, como si supiera que todo no era más que un sueño. No quería despertar, no podía volver a la realidad y ver como mis viajes chocaban con mis recuerdos. Malditos sueños que se burlan, que idealizan hasta desangrar de pena. Quiero volver ahí.



sábado, 16 de octubre de 2010

Dios! ¿por qué no te encuentro? Ya no te escucho; ya no puedo escucharme, ¿será que mi herejía termino por matarte? Vuelve, por favor vuelve, te necesito; no puedo seguir solo. Ya no tengo conciencia ni amigos porque en tu día te llevas quien he querido ser. Me han dicho que siempre podría confiar en ti; que jamás me abandonarías, pero revientas mi cabeza y aún no puedo encontrarte... Dios, que ayudas a los ingenuos, a los tontos o a los desamparados; ayúdame un día más, te necesito estúpido... quiero ser estúpido como las aves... ¿acaso no valgo más que las aves? Dios, amado; hermoso, llévame de nuevo a la rectitud, ya no quiero estar solo; enamórame de tu amor infinito, súbeme a los cielos, porque quiero estar en tu gloria. Mátame y sácame de las tinieblas, de las tinieblas de tu sombra. Quítame el dolor de no estar a tu lado... llévame de nuevo... háblame de nuevo, porque necesito de tu voz, necesito un destino y un plan de Dios... quiero ser puro, quiero volver a nacer... ciego y eterno... quiero volver a tu gloria.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está