miércoles, 6 de octubre de 2010

Me acuerdo que lavar los platos esos días, algo de romántico tenía, no había forma de evitarlo, inconscientemente, ninguno podía evitarlo...

FMI

¿Y cuando no estamos en Crisis? Con esa interrogante surgen las nuevas dudas, que no me dejan estudiar. La crisis económica, los flujos económicos, hoy, parecen ser tan solo inventos para controlar la economía. Las fluctuaciones de la economía "existen", y cuando hay problemas, las carencias las pagan los pobres, el tercer mundo o los ignorantes, sin embargo, cuando se reactiva la economía, los sueldos no aumentan ni disminuye el desempleo y la desigualdad sigue creciendo. ¿Entonces quien pierde? Bueno, los de siempre. La estabilidad, el bienestar, es algo que no existe, dentro del neoliberalismo, para los de siempre. ¿La crisis para qué existe? Creo, que la existencia de tal, nace de la necesidad de controlar, países o poblaciones... para controlar economías. Se tienen, nuevas herramientas, escondidas bajo el nombre de fluctuaciones económicas, otro beneficio más de la globalización; controlar globalizadamente con una simple especulación en wallstreet, una guerra al azar o con la inestabilidad política o social de algún país sin importancia para eeuu... en resumen, como siempre, todo recae en eeuu...

martes, 5 de octubre de 2010

¿Alguien sabrá que las promesas se han hecho para ser cumplidas?

Pixies

Ya no queda nada y el tiempo se reduce a esperas extraordinarias y pasajes de micros. Como antes de todo viaje digno de respetarse, me inunda el miedo, la incertidumbre que espera el resultado de mis apuestas y el producto de mi soledad. Se cumplen los plazos, la razón de haber seguido viviendo esos días, porque llegan los sentidos a un final convexo, confluyen las sensaciones, raras e omnipotentes; espero que no me decepcionen...

jueves, 30 de septiembre de 2010

siento, hoy más que nunca, como dijo Orwell, que la salvación vendrá de los pobres; de los países del tercer mundo; de quienes no se espera absolutamente nada...

Sodoma y Gomorra


Hubo una vez en el tiempo una ciudad cuya única hembra casta era la muerte.

Homero Carvalho


Pachamama


Doña Justina Cusicanqui, tierna y sabia anciana, cuenta que escuchó a su abuela relatar la historia de un aymara que, ante los porfiados sacerdotes que pretendían bautizarlo cristianamente, respondió muy sereno:

-Yo nada espero del cielo, todo me lo ha dado la tierra.


Homero Carvalho


 Lo que hubiera sido que se quede donde está