martes, 28 de septiembre de 2010
cuba
estoy confundido, ya no sé que creer ni a donde ir... me quiero encerrar a que pase el tiempo...
go. visa
Sólo sé que quiero recorrerte, solo entenderte y enamorarme de tus ideales mágicos... Quiero escapar de la vacía ignorancia de ser usado, necesito esconderme de la maldición del dinero, que asecha a cada paso, en cada esquina; disfrazada de ovejas que piden pan. No puedo con ustedes, no puedo con todos ustedes, ¿por qué no me entienden? puedo darles cualquier cosa, menos lo que me piden...
Estoy fallando, fallan mis planes y con ellos el motivo de este viaje. Cada palabra, cada foto, cada indecisa mirada, me aleja un poco más de ustedes y a ustedes de mí. Mi ropa, mi piel y mi pelo no me ayudan a entenderlos, más aún, me avergüenzan. Siendo diferente, estoy fracasando, al punto de refugiarme dentro del mundo que tanto repudio; allí nada me asusta... Lo único que he conseguido es sentirme menos, mucho menos... Irónicamente hoy, me gustaría estar con ella, y recorrer juntos las calles, de esta nueva victoria, amparado bajo el alero de tu infinita confianza.
sábado, 25 de septiembre de 2010
sueño de papá
Tuve un sueño, de esos típicos míos en que no pasa casi nada; no tenía más sentido que el lugar donde estábamos. No recuerdo mucho. Íbamos en un auto, esos que le gustan a mi papá; bien ostentosos, pasando por un lugar que camino siempre en mis sueños, ahí cerca del banco. Recuerdo que unos niños jugaban fútbol en un pedazo ridículo de pasto, entre la calle y la rotonda, usando esos horrendos árboles, del pseudo parque, como arcos. Sin mayor desenlace que este, no recuerdo como, terminamos estacionados en la mitad de la "cancha de fútbol", sin que nos importara nada más que nosotros, y mi papá autodescribiéndose a la perfección con ésto. Luego, como era lógico de esperar, los niños comenzaron a insultarnos, a lo que mi papá les contestaba con argumentos cada vez más fachos. Qué pena saber que ya no escapa ni de mis sueños.
viernes, 24 de septiembre de 2010
la tele y sus locuras
Aún no puedo identificar qué es lo que me da risa de la tele, no sé si es algo inherente al haber pensado hace muy poco o un complejo proceso radicado en el estúpido trauma de la pérdida de mi autoestima; un estado en que todo carece de coherencia o de seriedad, mas no puedo decidir, aún, si es una bajeza de la conciencia o una existencia superior. Reírse de las mentiras, de las manipulaciones, de las verdades, de los mineros, de los presidentes, de los comerciales, del consumismo, de la gente y de las sociedades, puede parecer de alguien que no piensa, pero eso todavía no me queda muy claro. Sólo sé que lo que más me alegró, de entre todas las noticias, fue ver a todos los "fanáticos tecnológicos" haciendo filas, de madrugada, para comprar el "nuevo ipod".
uruguay
Qué suerte! Qué no daría por haber sido ellas, lindas, ingenuas, tontas; perfectas. No entienden lo que acaban de ver, han conocido otra cultura hasta sus más profundas raíces y aun así no les importa, porque no es lo que han venido a buscar. Qué ganas de no darme cuenta de esto; de simplemente disfrutar de la estupidez. Esas niñas han conocido al verdadero Chile, en su forma más sincera, y eso es algo que no tiene precio. Qué lástima que ellas no lo valoren y que ni siquiera sean capaces de comprenderlo.
sentado
Es una imagen que no puedo sacar de mi cabeza; que me atormenta y me aterra; que me persigue. Tanta miseria que me descompensa. Busco y busco alguna imagen para liberar lo que siento, lo que no puedo expresar en palabras, mas no encuentro en ningún lado tanta miseria derramada. No existen sentimientos antes descritos, de lo que me conmovió aquel día. Puedo ver perfecto en mi cabeza 3 figuras deambulando: un padre y un hijo, de la mano, caminando por la galería que se caía a pedazos, vestidos de una forma que rozaba la pobreza. El niño tiraba de un cordón atado a un desteñido auto de plástico; de esos que ya no se ven por acá, esos que son demasiado baratos como para que las nuevas juventudes los entiendan. Esa imagen, como un todo, es lo que me transporta o tal vez la idea de un padre es lo que me conmueve.
Recuerdo haberlos mirado hasta que se perdieran entre ese mar de sol y sombras, pero no consigo hacer que se pierdan. El recogimiento de ese carrito azul, sin más sentido que parecer un auto, me despedaza.
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