martes, 21 de septiembre de 2010

fotos

Ya no necesito recordar con fotos para darle sentido a mis años monótonos. Escribiendo siento como si el tiempo no pasara, como si mi vida realmente ocurriera. Trasciende lo que siento y viceversa; escribiendo descansan mis recuerdos. Cada día se hace eterno y cuento los segundos para sentarme aquí de nuevo, porque al final la vida es un amasijo de lo que fuimos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

estupidez

¿Qué me creo? Pienso que voy a llegar, ¿soy una especie de trotamundos? Soy un pobre weon iluso, que le gusta jugar a no tener nada.

martes, 14 de septiembre de 2010

Patriotismo

Ver esas enormes banderas flameando bajo la lluvia de la plaza o sacudidas, por las rachas de viento, en los tribunales, me da una sensación de extraño patriotismo. Tan lindas, me hacen sentir orgulloso, mientras pintan la monótona arquitectura de esta ciudad gris; me hacen sentir como en cuba. Banderas que enaltecen lo mejor de un país sumergido en la dolorosa realidad de no tener nada de que sentirse orgulloso, hurgan en los inexistentes héroes de nuestra imaginación, haciéndonos olvidar la miseria, la segregación, las mentiras... para sentirnos privilegiados de verlas moverse al son de la tormenta, mientras canto consignas en mi cabeza.
El legado de los cuales me siento orgulloso, no he podido encontrarlo por ningún sitio.

11 de sept.


Qué raro que no le haya dedicado ni una sola palabra.

dónde estás?

mientras más conozco la historia, más absurdo me parece pertenecer al catolicismo, más inconsecuente y más asquerosamente macabro.

pueblos.

escribo palabras al viento, con la libertad que su susurro las esconderá de cualquier amenaza. cuando alguien más llegue a entender que me conoce, no sabré como defenderme, desaparecerá mi anónima libertad y con ello cualquier sentido de sinceridad en mis palabras.


Dios 2

Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con Dios y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.

Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras de Dios.

Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.

Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces a Dios: "Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".

 Lo que hubiera sido que se quede donde está