martes, 7 de septiembre de 2010

hasta siempre...

Contra todas mis esperanzas y anhelos, sentado en un carrito ridículo tirado por un caballo terminé, creo que les decían victorias... para mí eso era un rotundo fracaso.
Bajo el sol veíamos cosas y más cosas, que yo no era capaz de entender, aunque en el intento olvidara momentáneamente las miradas incansables que nos perseguían. Paseábamos como prisioneros de guerra por las calles cubanas, mientras se calcinaban mis sueños, sentados sobre la abrasadora cuerina negra, rodábamos hacia una inminente tragedia. Como en un zoológico, se escuchaban llover las fotos que trataban de entender la miseria, pero ni con el más mínimo ánimo de empatía. Nos convertimos, entonces, en los animales; encerrados, esperando el juicio, en nuestra cárcel rodante. Me daba lástima, pero no lo que veía; no me conmovía ni el hambre, ni la ausencia, ni el presidio... sentía lástima de mí y de poder pagar una estupidez como aquel paseo.
Me consuela saber que nunca estuve de acuerdo.

viernes, 27 de agosto de 2010

a cuba

Cuando me acerque un poco a la verdad, espero poder entenderla y espero que esta también me entienda... me despido.

jueves, 26 de agosto de 2010


qué rico caminar bajo la lluvia... sin más preocupaciones que comprar un regalo. la lluvia no me puede mojar, no me puede dañar, porque me río de ella. la música acentúa mi antipatía. me divierte ver a la gente y sus problemas, me divierte ver como la lluvia puede molestarlos; me hace sentir especial...
que rico es mojarte bajo la lluvia, cuando sabes que tienes un lugar donde llegar...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Para qué extender esta absurda travesía a la muerte. Por qué tratar de darle un sentido, con falsos dioses y consumismo, al pasar irrelevante por la tragedia de lo que es la vida misma. Por qué agradecer, entonces, la maldición más grande escupida contra cada uno de nosotros al momento de la concepción. Amor, ideales, felicidad: pequeñas condenas, enemigos acérrimos de la libertad; la muerte. Libertaria, te llevas el peso de los prejuicios; anhelada. Muerte, trasciendes, superas a la verdad y a la mentira, al bien y al mal, liberas. Si tú fueras una elección, en el mundo no existirían temores ni miserias, y mi cobardía no sería un problema para borrarme contigo. Vivir o ser libre: conceptos contrapuestos por culpa del antinatural apego a la vida. Cuando entendamos que la muerte es un privilegio, vivir por fin tendrá un sentido real, único y personal; la muerte, por otra parte, ninguno...
Por eso elijo morir, para saber porque vivo. Porque amar es sólo una forma más de esclavitud, ¿si muriera, entonces, mis palabras tendrían sentido? Quiero morir y saber qué se siente, pero quiero, también, disfrutar los privilegios de estar muerto... ¿Desaparecer es como morir?
el problema de la educación...

guitarra

Guitarra café y roja, ¿por qué volteas? ¿por qué me abandonas? Ahí colgada, me das la espalda. Con tus clavijas relucientes de luz. Tus curvas reflejan los contornos de mi habitación, vacía de pena; me tientan a volver por ti. Tan bella, tan perfecta, tu color desorbitante me muestra imperfecto, asustado, ingenuo...
Quiero que hagamos las paces, pero por más que lo intento, no consigo despertarme de ese sueño de compases fulminantes, que asesinan lo nuestro. Ambos somos culpables, o tal vez ninguno, ¿quién sabe? El mundo es un lugar injusto... Sólo tú puedes hacerme volver, trae contigo esos acordes mágicos que me dan vida verdadera. Perdóname, acéptame por fin de vuelta... porque sé que tú tampoco puedes vivir sin mí, te han hecho para mí, como a mí para ti... Maldita orgullosa, revivamos este pacto de sangre que nos dejaba vivir. No seas obstinada; nadie te cambiará las cuerdas...

 Lo que hubiera sido que se quede donde está