martes, 13 de julio de 2010

vergüenzas de un lunes de mayo en julio

Revientas mi cabeza,
te reviento las paredes.
Muere la música,
silencio inequívoco
apodérate,
que también morirás,
pronto...
Aplasto, tu cara
deforma mis paredes.
mueve mis cimientos
de un golpe.
un golpe de tus mejillas
rojas.
rojas de sangre,
sangre de vergüenza,
de vergüenza intrínseca.
corre entonces,
que la sangre
de tu vergüenza
manchará cada rincón
de las paredes
de mi habitación...
roja.


locurasdelunes

Quiero reventar mandarinas,
una por una,
Hundir mis dedos en ellas,
saltan sus partes.
Caen al suelo,
mis dedos se llenan de sangre.
Hoy sé que puedo,
abrir la boca
y comerlas,
todas, con cáscara,
Quiero comer mandarinas,
una por una,
comerlas enteras
sin ningún arreglo.
Quiero hacerme daño,
tanto daño como comerlas
podridas...
podridas entrañas dentro.
Podridas mandarinas,
blandas e inocentes,
morirán,
una por una,
hasta que este deseo cese.
Las que se salven,
indistintamente
las pudrirán por dentro,
como lo han hecho conmigo.





lunes, 12 de julio de 2010

atrocidades de un refrigerador


Abro la puerta del refrigerador y en un pestañear salgo a un día de sol escondido en mis recuerdos... me acerco a un pequeño niño sentado en el pasto; de un verde más fuerte que todos los verdes que recuerdo y de una verdad tan cierta como todas las mentiras que no he sabido desencubrir. Él parece no poder verme. Ríe del sol que no puede dañarlo, ríe de la tierra y del tiempo que superfluos vagan salvajes a sus pies y también ríe de mí. Exacto, ríe especialmente de mí, porque sabe que envidio cada segundo de su vida sin sentido. Un exceso en mis sentidos inunda cada vivo color que ensordece mis oídos hasta ahogarme en un aire absurdamente blanco, entonces entiendo donde estoy... las frambuesas me han llevado allá, a los tiempos en que en las tardes salía el sol y en donde en los invierno llovía. Allá, cuando volaba ridículamente, como en un sueño, por días siempre de verano, allá, cuando no entendía... ¿por qué no volver allá? Donde los años pasan implacables en una tarde de juegos, mas ese matiz oscuro los vuelve tan solo un sueño más, indistinguible. Puedo soñar días enteros bajo el sol sin tener en mente un mañana, recuerdo comer todas las frambuesas que pudiese encontrar, sin importar cuantas quedarían para mañana.

sábado, 10 de julio de 2010

entenderás cuando entiendas

... así me preguntaron por qué no le sacaba provecho a lo que había creado y entonces entendí todas las respuestas de esa pregunta, y que por supuesto callé. Las cosas engendradas aquí son para quedarse y hacerme reír, las que harán reír a los demás no nacerán necesariamente de una forma tan pura. Que la simpleza, forzosamente lleva en las manos la aprobación; es una inocencia que nos redime sólo ahora, ahora que recordamos que existe. Todo se resume en acordes suaves, tenues, que necesariamente nacen para llevarse al fondo ese azul tan frío que llena el vacío; acordes que pintan con cada nota los rincones oscuros con melodías invisibles a los ojos de todo el que no comprende. Son contextos oscuros que dibujan sonidos armónicos, con tan solo un desagarro de carne; es difícil de ver lo que no puedes entender.

martes, 6 de julio de 2010

pobre rata


Dijo, lo reflejé hace unos días en el fotolog, Voltaire, que morir por la democracia es como morir por el sistema métrico decimal... Supongo que algunos lo habrán entendido mal. A Voltaire, morir por la democracia le debió parecer algo sublime. Porque morir por la democracia es morir por una bella idea, como lo es el sistema métrico decimal. Algo que nos ayuda a ser mejores. Hay quien preferiría morir de viejo. Eso sí que es quitarle sentido a la vida. Cuando tu muerte tiene un sentido, le estas dando sentido a tu vida. Si mueres de viejo, es que no has podido morir por otra causa más bella. No has llegado a tiempo. Has expirado sin pena ni gloria, has pasado por aquí y ya está.

domingo, 4 de julio de 2010

recuerdo de locura


está la dolorosa duda de culparme y las cosas se tornan graciosamente para hacerlo aún más difícil; me culpa la idea de haberla negado un instante, haberme avergonzado de lo que éramos y en concreto haber escondido su único recuerdo, aunque este nunca salió mi cabeza. el hecho de no reconocerla puede haber gatillado que en ese pequeño instante ella también me haya negado en un segundo algo más importante. ocasiones que marcan las diferencias, desde algo tan estúpido como ocultarla, llego a escarbar los pequeños pedazos restantes de humanidad que me sobraron de mi alma; diferencias exponenciales, que ahora son abismos y que ni ella ni yo podríamos llegar a dimensionar al momento de negarnos por primera vez. existe entonces tal fuerza capaz de separarnos, capaz de contarle lo que había hecho, de disuadirla. como un estupidez lleva a la otra y esas pequeñas disputas que separan vidas; me arrepiento de haberte ocultado a ti y a todo lo que contigo traías, pero tal vez fue para mejor, aún así me arrepiento ...

 Lo que hubiera sido que se quede donde está